Un análisis estratégico sobre la presencia del crimen organizado chino en el país
Las redes criminales chinas en el Perú han dejado de ser un tema marginal para convertirse en un fenómeno relevante dentro del mapa del crimen organizado transnacional en Sudamérica.
Aunque en el debate público suelen utilizarse términos como “Mafia China” o “Dragón Rojo”, es importante precisar que estas denominaciones responden generalmente a investigaciones policiales específicas. El fenómeno es más complejo: se trata de redes vinculadas históricamente a las tríadas chinas, organizaciones de origen cultural que evolucionaron hacia estructuras criminales con presencia global
El informe elaborado por GPS Agencia analiza de manera sistemática:
- La estructura y lógica de funcionamiento de las tríadas.
- Las principales economías ilegales en las que participan en el Perú.
- Casos emblemáticos que evidencian su presencia operativa.
- Su proyección en Sudamérica.
Economías ilegales: la dimensión financiera del fenómeno
Las economías ilícitas globales movilizan entre 3 y 5 billones de dólares anuales, representando hasta el 5 % del PIB mundial.
En el caso de redes de origen chino, reportes financieros internacionales han identificado aproximadamente 312 mil millones de dólares en operaciones sospechosas vinculadas a servicios de lavado de activos entre 2020 y 2024.
Si bien no existe una estimación única sobre el volumen global manejado por estas redes, la evidencia financiera permite dimensionar su escala operativa.
Actividades de las redes criminales chinas en el Perú
El informe identifica cinco principales economías ilegales en las que estas redes tienen presencia o vínculos operativos en el país:
1. Narcotráfico
Las redes criminales chinas no controlan territorios cocaleros ni la producción de cocaína en el Perú. Su rol se concentra en etapas estratégicas:
- Gestión de cargamentos.
- Coordinación logística para exportación.
- Conexión con mercados asiáticos de alto valor.
La operación “Dragón” evidenció la articulación entre actores locales y redes vinculadas a la denominada “Triada 14K”, incluyendo rutas que conectaban el Huallaga con Lima y salidas marítimas hacia Asia.
El atractivo económico es significativo: en China el precio de la cocaína puede alcanzar casi 98 dólares por gramo, lo que eleva el valor de una tonelada a aproximadamente 97.7 millones de dólares.
2. Trata de personas con fines de explotación criminal
En Lima se detectó un esquema vinculado a la denominada organización “Dragón Rojo”, donde ciudadanos extranjeros fueron captados mediante falsas ofertas laborales y obligados a participar en fraudes internacionales tipo “Macau Scam”.
Este modelo combina:
- Captación transnacional.
- Explotación mediante tecnología.
- Control físico y vigilancia.
- Conexión con redes internacionales.
No se trata de prostitución tradicional, sino de trata orientada a sostener esquemas de fraude y extorsión digital.
3. Minería ilegal y tráfico de oro
El tráfico de concentrado aurífero aparece como un mecanismo de canalización de mineral de origen ilegal y potencial lavado de activos.
Entre 2019 y 2025, las exportaciones peruanas de concentrado con contenido aurífero se multiplicaron por 25, dirigiéndose en un 98 % hacia China.
Casos como “Los Topos del Frío” muestran esquemas que incluyen:
- Socavones controlados por clanes locales.
- Financistas extranjeros.
- Empresas de fachada.
- Exportaciones declaradas como otros minerales.
- Movilización de oro valorizado en millones de dólares.
4. Pesca ilegal
Flotas pesqueras de bandera china han operado de forma intensiva cerca de la Zona Económica Exclusiva del Perú.
Durante 2024, 525 embarcaciones chinas operaron frente al litoral peruano, dentro de un total de 1,359 naves en esa franja marítima.
La Cámara de Comercio de Lima estimó que la pesca ilegal de pota atribuida principalmente a estas flotas genera pérdidas anuales cercanas a los 800 millones de dólares.
5. Extorsión y préstamos digitales
Existen antecedentes de extorsión dirigida inicialmente a la colonia china en Lima, bajo modalidades encubiertas como servicios de seguridad.
En los últimos años, el fenómeno se ha sofisticado mediante esquemas fintech: préstamos informales a través de aplicativos móviles que derivan en cobros extorsivos tipo “gota a gota” digital.
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Elaborado por: Benjamín Durand


